Messier 20, la Nebulosa Trífida.

La hermosa Nebulosa Trífida.
La Nebulosa Trífida.

La bella Nebulosa Trifida es un estudio cósmico en contrastes. También conocido como M20, se encuentra a unos 5.000 años luz de distancia hacia la nebulosa rica constelación de Sagitario. Una región formadora de estrellas en el plano de nuestra galaxia, la nebulosa Trífida ilustra tres tipos diferentes de nebulosas astronómicas; Nebulosas de emisión roja dominadas por la luz emitida por los átomos de hidrógeno, nebulosas de reflexión azul producidas por el polvo que refleja la luz de las estrellas y nebulosas oscuras donde densas nubes de polvo aparecen en silueta. La región de emisión de rojo brillante, aproximadamente dividida en tres partes obscureciendo los carriles de polvo, le da a la Nebulosa Trífida su nombre popular. Pero en esta escena afilada y colorida, la emisión roja también está rodeada por la niebla azul reveladora de nebulosas de reflexión. Los pilares y los chorros esculpidos por las estrellas recién nacidas, abajo ya la izquierda del centro de la nebulosa de la emisión, aparecen en las imágenes cercanas del telescopio espacial de Hubble de la región. La Nebulosa Trífida tiene unos 40 años luz de diámetro.

Créditos
Máximo Ruiz.

Fabrica de estrellas masivas.
Messier 20.

La fábrica de estrellas masivas conocida como Nebulosa Trífida fue captada en toda su gloria con la cámara Wide–Field Imager instalada en el telescopio de 2,2 metros de MPG/ESO en el Observatorio La Silla de ESO en el norte de Chile. Así llamada por las oscuras franjas de polvo que dividen en tres su corazón brillante, la Nebulosa Trífida es una rara combinación de tres tipos de nebulosas que revelan el furor de las estrellas recién formadas y apuntan a nuevos nacimientos de estrellas en el futuro. El campo de visión de la fotografía es de aproximadamente 19 x 26 arcominutos. La Nebulosa Trífida también es llamada NGC 6514 y Messier 20.

ESO publicó hoy una nueva imagen de la Nebulosa Trífida que muestra por qué es una firme favorita de los astrónomos, tanto profesionales como aficionados. Esta fábrica de estrellas masivas se llama así por las oscuras franjas de polvo que dividen en tres su brillante corazón, y es una rara combinación de tres tipos de nebulosas, revelando el furor de las estrellas recién formadas y presagiando más nacimientos estelares.

Ardiendo a varios miles de años-luz de distancia en la constelación de Sagittarius (el Arquero), la Nebulosa Trífida presenta un convincente retrato de las etapas tempranas de la vida de una estrella, desde la gestación hasta la primera luz. El calor y los “vientos” de las volátiles estrellas recién encendidas agitan la caldera llena de polvo y gas de Trífida; con el tiempo, los oscuros trozos de materia esparcida a través del área a su vez colapsarán y formarán nuevas estrellas.

El astrónomo francés Charles Messier observó la Nebulosa Trífida por primera vez en junio de 1764, registrando el brumoso y resplandeciente objeto como el número 20 de su connotado catálogo. Observaciones realizadas por John Herschel, unos 60 años más tarde, de los senderos de polvo que parecen dividir la nube cósmica en tres lóbulos, inspiraron al astrónomo inglés para acuñar el nombre “Trífida”.

El WFI de ESO.

Tomada con la cámara de campo amplio Wide-Field Imager instalada en el telescopio de 2,2 metros MPG/ESO en el Observatorio La Silla, en el norte de Chile, esta nueva fotografía muestra claramente las diferentes zonas de la Nebulosa Trífida tal como se pueden ver en luz visible. En la mancha azulada ubicada en la parte superior izquierda, llamada nebulosa de reflexión, el gas dispersa la luz de las estrellas cercanas nacidas de Trífida. La más grande de estas estrellas reluce con el mayor brillo en la parte azul y caliente del espectro visible. Esto, junto al hecho que los granos de polvo y las moléculas diseminan la luz azul con mayor eficiencia que la luz roja –una propiedad que explica por qué tenemos cielos azules y puestas de sol rojas–, finalmente “tiñe” esa porción de la Nebulosa Trífida con un matiz azulado.

Más abajo, en la área redonda entre rosada y rojiza, típica de una nebulosa de emisión, el gas que se encuentra en el centro de Trífida es calentado por cientos de abrasadoras estrellas jóvenes hasta que emite la luz roja característica del hidrógeno, el principal componente del gas, igual como brilla el caliente gas del neón, en tonos rojo-anaranjados a través de todo el mundo.

Los gases y polvo que entrecruzan la Nebulosa Trífida conforman el tercer tipo de nebulosa en esta nube cósmica, conocido como nebulosas oscuras, debido a sus efectos oscurecedores de la luz. Dentro de estos oscuros senderos, los vestigios de previos casos de nacimiento de estrellas continúan fusionándose bajo la inexorable atracción de la gravedad. La creciente densidad, presión y temperatura al interior de estas manchas gaseosas, finalmente provocarán una fusión nuclear y se formarán aún más estrellas.

En la parte inferior de esta nebulosa de emisión, un dedo de gas se asoma por la nube, indicando directamente a la estrella central que propulsa a Trífida. Esto es un ejemplo de un glóbulo gaseoso en evaporación, o “EGG” (sigla en inglés), también visto en la Nebulosa del Águila, otra zona formadora de estrellas. En la punta del dedo, que fue fotografiada por el Hubble, un nudo de denso gas resistió el ataque de radiación de la estrella masiva.

Información adicional.
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Crédito
ESO.

Publicado en ESO el 26 de agosto del 2.009.

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